Una ciudad bien protegida

El rey Alfonso X ordenó en 1255 la fundación de Villa Real definiendo su trazado urbano y mandando construir una muralla de forma ovalada, básicamente levantada en tapial excepto sus 130 torreones de piedra, e inicialmente con siete puertas aunque llegó a tener ocho (Toledo, Calatrava, La Mata, Granada, Ciruela, Alarcos, Santa María y del Carmen).

Puerta de Toledo

De todas éstas la única que se conserva en la actualidad es la Puerta de Toledo, mandada erigir en el Camino Real de Toledo a Sevilla y situada al norte de la ciudad. El recinto amurallado se levantó entre finales del siglo XIII y comienzos del siglo XIV. La construcción de la Puerta de Toledo se concluyó en 1328 lo que se atestiguó mediante una inscripción hallada en la misma.

De inspiración hispanomusulmana, sustentada por dos torreones a cada lado, posee seis arcos: los exteriores ojivales sobre medias columnas adosadas, los intermedios de herradura y los interiores apuntados.

En el interior dos tramos con bóveda de arista separados por el espacio dedicado al rastrillo. En extramuros, sobre el arco ojival, un escudo con las armas castellanas -castillos y leones.

Fue declarada Monumento Nacional en 1915 y ha sido objeto de varias intervenciones a lo largo de la historia debido a habituales problemas de humedad, ambientales y patologías de la piedra. La más reciente rehabilitación se ha concluido en 2013, con importantes hallazgos, como los cuatro bustos esculpidos en las dos claves de las bóvedas aquitanas que se encuentran sobre el paso por el interior de la Puerta y que pertenecen al momento de su construcción original, ayudando así a su datación.

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